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Tu negocio vende, tu página funciona… ¿pero y si alguien más ya se beneficia?

Por Ricardo Melo

 

Hace unos meses, di una charla con varios dueños de negocios, sobre hostings y páginas web. Al finalizar el encuentro, ya durante el cóctel, un grupo de emprendedores que han construido su negocio con muchísimo esfuerzo se acercó y comenzamos a platicar sobre la seguridad de los entornos de las páginas web.

 

Ninguno había tenido un problema todavía, aunque como dice un anuncio, “el primo de un amigo, sí”. Y la situación, por muy extraña que le parezca a los dueños de MiPYMES, es una realidad que sí conocen y atienden los grandes retailers o empresas del mundo, que es la posibilidad de que un intruso viva en tu infraestructura digital (y que nadie sepa desde cuándo).

 

Y no te lo cuento para que te atormentes, porque en mi experiencia con miles de emprendedores de México y el resto de LATAM, entiendo que están enfocados en subir sus ventas, en mantener un sitio actualizado con buena respuesta del comprador y en que su ROI tenga buenos resultados.

 

Como empresario con una infraestructura más limitada, se vale entender que si bien tener presencia digital abre oportunidades para crecer y llegar a más clientes, también implica exponerse a amenazas que pueden pasar inadvertidas durante días, meses o hasta años; el problema es que, cuando las amenazas salen a la luz, sus consecuencias pueden ir desde la pérdida de información hasta el deterioro de la confianza de quienes compran.

 

Aquí vale la pena detenerse a pensar en lo que ocurre detrás de un sitio web y en las amenazas que pueden estar presentes sin que su propietario lo sepa; porque sí, en mi experiencia como ejecutivo, los últimos en darse cuenta siempre son los afectados.

 

Según datos de Monarx, empresa especializada en seguridad para entornos de hosting, durante 2026 se registraron en México  14.5 millones de casos de uploaders maliciosos, que no son otra cosa que programas que permiten introducir archivos no autorizados en un sistema, y 11 millones de detecciones de adware, software que muestra publicidad no deseada.

 

De igual forma, la empresa también identificó 1.3 millones de intentos de phishing, 1.2 millones de webshells, herramientas que pueden facilitar el control de sitios web o servidores, y 449,000 mailers maliciosos utilizados para enviar spam.

 

Aunque estos datos muestran la cantidad de amenazas que circulan en los entornos digitales  y el reto que representan para los negocios, para los dueños de una pequeña empresa, esto significa algo muy concreto, y es que la seguridad del sitio web también necesita atención en el día a día, aunque muchas veces uno se acuerde de ella hasta que algo empieza a fallar.

 

De reaccionar ante un ataque a anticiparse a las amenazas

 

Regresando al cóctel que platicaba al inicio, muchos pequeños empresarios hablaban de cómo era imposible dedicarse a un negocio, conocer de él y, además de todo, ser especialista legal, en marketing y ahora, por si fuera poco, en ciberseguridad, para poder actualizar aplicaciones, identificar comportamientos digitales sospechosos y eliminar códigos maliciosos listos para robarse la información de la empresa o de sus clientes.

 

Sin embargo, aquí es donde la tecnología comienza a apiadarse de todos, porque la inteligencia artificial está virando parte del juego a favor del afectado, ya que puede analizar patrones, monitorear archivos y detectar comportamientos sospechosos de manera continua; y cuando encuentra una amenaza, algunas soluciones también pueden bloquear o eliminar el malware automáticamente, lo que reduce el tiempo durante el cual un sitio queda expuesto y la necesidad de intervenir manualmente.

 

Y no, estas capacidades no son para unos cuantos, son para todos, porque pueden integrarse directamente en la infraestructura de alojamiento web. Así, los negocios pueden contar con herramientas que trabajan en segundo plano mientras sus sitios permanecen activos y productivos, en lugar de depender únicamente de revisiones periódicas o de detectar un problema cuando sus efectos ya son visibles o peor, irreversibles.

 

El emprendedor conserva el control, la tecnología amplía su capacidad

 

La llegada de la inteligencia artificial a la seguridad digital plantea una reflexión que va más allá de las herramientas. Si hoy es posible automatizar parte de la vigilancia y la respuesta ante amenazas, el emprendedor puede dedicar más tiempo a las decisiones que impulsan su negocio y dejar determinadas tareas técnicas en manos de sistemas especializados.

 

Aunque la tecnología también depende de decisiones tomadas por los propietarios de cada negocio, desde elegir el proveedor de hosting más confiable, mantener aplicaciones o plugins actualizados y realizar cambios de contraseñas seguras periódicamente, también es una realidad que la IA nos ayuda a automatizar y complementar estas medidas y así tener una protección más consistente.

 

Si algo me ha enseñado la experiencia (y sí, también los eventos con emprendedores), es que la transformación digital de los pequeños negocios también consiste en hacer accesibles capacidades que antes exigían mayores recursos y conocimientos técnicos; una barrera que la propia IA ya se encargó de derribar.

 

Finalmente, como les comenté a mis colegas empresarios entre canapés y un buen tinto, es que el reto ya no está solamente en vender mejor, sino en conservar la confianza de los clientes, inclusive a través de acciones que no ven y mucho menos les interesan (hasta que pasa algo y les comienza a interesar).

 

Ricardo Melo es VP de Growth & Product en HostGator Latam

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